
Tom Peterson, pictured with Marie Jerome, donor center coordinator, CBCSF,
is enjoying life one day at a time.
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Tom Peterson, second from right, along with his mother and sisters, met
his marrow donor, Doug Mellichamp, third from right, one year after
his transplant.
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Tom Peterson
Tom Peterson fue diagnosticado con leucemia linfoblástica aguda
(ALL) a mediados de 1999 y otras pruebas revelaron que necesitaría ser tratado
de inmediato. Tom resistió varios ciclos de tratamientos de quimioterapia y
por un periodo de tiempo su leucemia entró en remisión. Sin embargo,
posteriormente, cuando la enfermedad de Tom empeoró, los doctores le dijeron
que sus mejores probabilidades para sobrevivir sería sometiéndose a un trasplante
de médula ósea. Todos los cinco hermanos de Tom fueron analizados, y aunque algunos
de ellos fueron compatibles entre ellos mismos, ninguno fue compatible con Tom.
Sus doctores entonces se dirigieron al Registro Nacional de Medula Ósea en búsqueda
de un extraño que pudiera salvar la vida de Tom.
Apenas cinco meses después de su diagnostico, Tom recibió la
llamada que él había estado esperando: una perfecta médula ósea compatible había sido
encontrada. El 5 de Octubre de 1999, Tom recibió un trasplante de médula en el Hospital
de Shands en Gainsville. Un extraño le había dado una segunda oportunidad para vivir.
Tom mantuvo correspondencia con su donante por un año a través de
intermediarios del NMDP, hasta que en octubre de 2000 él pudo finalmente conocer al
hombre que salvo su vida. Doug Mellichamp, un biólogo marino de Carolina del Sur.
Doug, de 35 años de edad y Tom se conocieron en un encuentro especial en Cordis, Miami Lakes.
Años antes, Doug había pasado un día manejando por su escuela y vio un anuncio de una
campaña de donación de Médula Ósea. Le pareció una buena causa, entonces se paró y se
registro. Muchos años después, recibe una llamada pidiéndole que donara su mdula, sin
saber que era para Tom Peterson.
Tom y Doug recibieron una ovación de pie durante esa primera
reunión emocional, y la madre y las hermanas de Tom estrecharon su mano para agradecer
personalmente a Doug la donación de su médula ósea para que Tom pudiera vivir. Doug
insiste que no "no fue nada del otro mundo" y que lo volvería a hacer otra vez si
fuera necesario.
Desde esa reunión los dos se han convertido en dos hermanos
muy unidos. Tom visitó a Doug y su familia en Carolina del Sur el pasado Septiembre
y Doug programó un viaje al Sur de la Florida alrededor de las fiestas de Navidad.
Tom disfruta de la vida ?día por día? y recientemente participa
en el Comité de Servicios al Paciente del Programa Nacional de Médula Ósea.
Al analizar las probabilidades, Tom dice que él le debe
todo a Doug, a los muchos de rezos de su familia y amigos y a mantener una
actitud positiva. "Yo estaré por siempre agradecido". |